Esta tendencia, nueva, lo que se dice nueva, no lo es. No ha surgido hoy, ni ayer, sino que podría enmarcarse dentro del conjunto de novedades de la temporada en la que aún estamos inmersos. Es fácil rastrear el dónde primigenio, porque tiene el ya indiscutible sello de Demna Gvasalia. Su trabajo en Vetements comenzó a dibujar una silueta oversize estudiadamente descuidada y amplia que terminó sublimando en la colección otoño-invierno 2016/2017 de Balenciaga. Y entre sus muchas coordenadas, había algo que llamaba poderosamente la atención por:
1) Ser una versión invernal del off the shoulders al que absolutamente todas se rindieron
2) Ser un gesto fácilmente replicable y apto para realizar en casa.
Otras firmas como Dior o Acne Studios terminaron de confirmar la tendencia sobre la pasarela; el street style hizo lo propio a pie de calle para los insiders y, finalmente, las celebrities se encargaron de llevarlo al gran público. Hablamos de llevar chaquetas y abrigos caídos de los hombros, por supuesto.
Efectivamente, las últimas semanas de la moda estuvieron plagadas de cazadoras vaqueras, chaquetas bómber y abrigos plumíferos colocados solo de un hombro o directamente caídos, como si de un chal se tratase. Pero todo apunta a que este sencillo giro seguirá viéndose durante los próximos meses, no solamente porque tenga la capacidad de subir el factorcool de un look de forma casi automática, sino porque las celebrities siguen rindiéndole amor incondicional. ¿Las últimas en recordar su fuerza? Las hermanas Jenner.
Ahora las preguntas parecen claras: ¿por qué, si es un movimiento tan sencillo que renueva de forma automática los abrigos y chaquetas dándoles el protagonismo total, es ahora cuando más celebs lo están aplicando? ¿Por qué parece que va a seguir viéndose en mayor o menor medida? Respuesta:
Primero, porque es de sobra conocido que las propuestas de pasarela tardan un tiempo indefinido en calar realmente y, al margen de Rihanna, eso es lo que está sucediendo.
Segundo, por el hecho de que cuando las temperaturas son muy, muy bajas, dejar alguna parte del cuerpo sin abrigar (en exteriores) está más que descartado.
Por eso esta tendencia está destinada a vivir cuando el termómetro sea (un poco más) clemente y seguir convirtiendo looks simples en hallazgos estéticos.

