Alguien me dijo una vez , " Que las personas que más te marcan en la vida llegan así, sin cita previa." Como una tormenta de verano que te sorprende en pleno mes de agosto y te cala bien adentro.
Hablo de esos pilares sólidos en tu vida que, sin necesidad de ser sangre de tu sangre, sin haber estado desde el principio, incluso sin quedarse para siempre; te acompañan en momentos críticos y se acaban convirtiendo en imprescindibles.
No son personas cualquiera, de esas ya hay muchas. Son ángeles de la guarda porque con sus alas llegan justamente en el momento adecuado cuando más los necesitas. Y te dan ese chute de energía que necesitabas , pero sin darte cuenta cuando todo va en su cauce desparecen , porque es así , son ángeles .
Es entonces cuando te das cuenta de que se marchan igual que llegan, sin cita previa, pero que su huella se queda para siempre en tu maleta de aprendizaje. Esa que arrastras por la vida y que cuanto más la llenas, más ligera te sientes.

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